Balazo y robo exhiben inseguridad bancaria
¿Qué ocurrió tras el retiro de efectivo?
Un asalto armado sacudió el centro de Jilotepec luego de que un cuentahabiente retiró un millón y medio de pesos en efectivo de una sucursal bancaria. Al salir del inmueble, ubicado en una zona concurrida, dos delincuentes lo interceptaron de inmediato. Sin rodeos, uno de ellos le disparó y, enseguida, ambos le arrebataron el dinero para huir en una motocicleta.
El ataque ocurrió a plena luz del día y dejó al descubierto un patrón que preocupa a comerciantes y vecinos: la vulnerabilidad de quienes realizan operaciones bancarias de alto monto. El disparo provocó una herida grave que obligó a la intervención de paramédicos de Protección Civil, quienes llegaron tras el reporte al 911. Después de estabilizarlo, trasladaron a la víctima a un hospital, donde permanece en estado delicado.
¿Cómo respondió la autoridad tras el ataque?
Después del asalto, autoridades estatales y municipales anunciaron un operativo de seguridad. Sin embargo, la respuesta no logró resultados visibles. Los agresores escaparon con rumbo a la autopista México–Querétaro, una vía que suele aparecer como ruta de huida en delitos similares. Hasta ahora, no existe información sobre detenidos ni sobre la recuperación del dinero robado.
La Fiscalía General de Justicia del Estado de México abrió una carpeta de investigación para dar con los responsables. Aun así, habitantes de la zona señalan que los anuncios oficiales no se traducen en avances concretos. Para ellos, el hecho confirma una sensación persistente: la falta de prevención y la reacción tardía permiten que los delincuentes actúen con rapidez y desaparezcan sin obstáculos.
Además, comerciantes cercanos al banco señalaron que no observaron presencia policial constante antes del ataque. Esta ausencia refuerza la percepción de que las áreas bancarias carecen de vigilancia adecuada, pese a manejar grandes sumas de dinero a diario.
¿Qué revela este caso sobre la seguridad en Jilotepec?
El asalto no aparece como un hecho aislado. Vecinos consideran que Jilotepec enfrenta un deterioro sostenido en materia de seguridad, donde los delitos de alto impacto ocurren sin consecuencias inmediatas. La facilidad con la que los agresores dispararon y huyeron refuerza la idea de impunidad.
Este episodio también reaviva el debate sobre los protocolos bancarios y la coordinación con autoridades locales. Usuarios frecuentes cuestionan por qué no existen mecanismos de acompañamiento o vigilancia visible cuando se detectan retiros extraordinarios. Mientras tanto, la población observa cómo la violencia irrumpe en espacios cotidianos sin que el gobierno municipal muestre una estrategia clara.
El ataque deja una estela de temor entre quienes dependen del sistema bancario y realizan operaciones presenciales. Para muchos habitantes, el mensaje resulta contundente: en Jilotepec, ni siquiera una zona céntrica garantiza seguridad. La ausencia de resultados inmediatos profundiza el malestar social y fortalece la exigencia de acciones reales, no solo comunicados, frente a una inseguridad que ya se percibe como normalizada.
