Vecino desata balacera por perros muertos en alcaldía Magdalena Contreras

¿Cómo comenzó la tragedia en Magdalena Contreras?

La violencia irrumpió en la colonia Las Cruces, alcaldía Magdalena Contreras, cuando Cristian, de 21 años, mató a dos perros Pitbull por ladrar mientras él caminaba. Primero, los disparos sorprendieron a Horacio, dueño de las mascotas, quien salió de su domicilio en el cruce de Ahuatla y Capulines. Luego, encontró a sus animales acribillados, sin tiempo para lamentar su pérdida. La situación escaló en segundos. Testigos describieron cómo Horacio reaccionó con furia, sacó su arma de fuego y disparó en varias ocasiones contra Cristian. El incidente, que empezó por la muerte de las mascotas, terminó en un homicidio y conmocionó a toda la comunidad.

¿Qué sucedió durante la balacera?

Horacio aplicó lo que algunos califican como “venganza inmediata”, siguiendo el refrán “ojo por ojo y diente por diente”. Los disparos alertaron a vecinos, quienes llamaron a la policía. En cuestión de minutos, una patrulla de la Secretaría de Seguridad Ciudadana llegó al lugar y detuvo al agresor. Horacio todavía portaba el arma homicida. Paralelamente, solicitaron una ambulancia para atender a Cristian. Sin embargo, al llegar paramédicos del ERUM, diagnosticaron que la víctima no presentaba signos vitales. El joven quedó tendido a pocos pasos de los cuerpos de los perros que él mismo había asesinado minutos antes.

¿Cómo reaccionaron familiares y autoridades?

La cercanía de la vivienda de Cristian permitió que sus familiares presenciaran el resultado trágico casi inmediatamente. La conmoción se extendió entre vecinos, quienes comentaron que la disputa escaló de manera extrema y repentina. Mientras tanto, Horacio fue trasladado bajo custodia policial al Ministerio Público, donde se le notificará sobre su situación legal y los cargos que enfrentará. Las autoridades aún investigan los detalles y secuencias exactas de la agresión, aunque los testigos coinciden en que el desencadenante fueron los ladridos y la posterior muerte de los perros.

Este caso deja en evidencia cómo un conflicto vecinal puede transformarse en un crimen mortal, y cómo la venganza y la impulsividad marcaron la tragedia en cuestión de minutos. La escena quedó marcada por el olor de la pólvora, los cuerpos de las mascotas y la vida truncada de un joven, mientras la comunidad exige respuestas y medidas de prevención.

La historia subraya, además, los riesgos de portar armas de fuego y la rapidez con la que un conflicto menor puede escalar a asesinato. La investigación continúa y la sociedad observa con atención.


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