FBI registra casa de periodista del Washington Post; crece preocupación por la libertad de prensa
Investigación genera preocupación en la prensa
El allanamiento a periodista del Washington Post por parte del FBI generó reacciones en el ámbito periodístico y reavivó el debate sobre la protección de las fuentes y la libertad de prensa en Estados Unidos. El hecho ocurrió el 14 de enero de 2026, cuando agentes federales ingresaron al domicilio de la reportera Hannah Natanson, en el estado de Virginia, como parte de una investigación relacionada con documentos oficiales clasificados.
De acuerdo con información confirmada por el propio diario, los agentes del Buró Federal de Investigaciones confiscaron un teléfono celular, dos computadoras portátiles y un reloj inteligente que pertenecían a la periodista. La diligencia se realizó mientras Natanson se encontraba en su vivienda, sin que existiera una acusación directa en su contra.
Reacción del Washington Post
El Washington Post calificó la acción del FBI como “inusual y agresiva”. El medio señaló que no resulta común que las autoridades federales registren el domicilio de periodistas en investigaciones vinculadas con filtraciones de información. Además, subrayó que este tipo de medidas puede generar un efecto inhibidor en el ejercicio del periodismo de investigación.
La empresa periodística explicó que Natanson colabora en la cobertura de la administración del presidente Donald Trump y forma parte de un equipo que recibió el Premio Pulitzer en 2022 por su trabajo informativo sobre el asalto al Capitolio. Por ello, el diario expresó su preocupación por el precedente que podría sentar este operativo.
Contexto de la investigación federal
Según la información disponible, el FBI no investiga a la periodista, sino a Aurelio Pérez Lugones, un administrador de sistemas residente en Maryland. Las autoridades lo acusan de acceder de manera ilegal a información de inteligencia y de retener documentos oficiales clasificados sin autorización.
En este contexto, los agentes federales llevaron a cabo diversas diligencias para recabar evidencia relacionada con el caso. El Washington Post indicó que el decomiso de los dispositivos electrónicos de Natanson se enmarca en esta investigación más amplia, aunque no se han detallado los motivos específicos que llevaron al registro del domicilio de la reportera.
Silencio oficial del FBI
Tras conocerse el operativo, el diario consultó al FBI para obtener una postura oficial sobre el allanamiento. Sin embargo, hasta el momento de la publicación, la agencia no emitió comentarios ni aclaraciones sobre la intervención en la vivienda de la periodista ni sobre el alcance de la medida.
La falta de respuesta oficial incrementó las dudas entre organizaciones defensoras de la libertad de expresión, que han advertido sobre la necesidad de mantener límites claros entre las investigaciones penales y el trabajo periodístico.
Cambios en políticas sobre periodistas
El caso ocurre después de una modificación relevante en la política federal. En abril pasado, la fiscal general de Estados Unidos, Pam Bondi, anuló una directriz vigente durante la administración de Joe Biden que impedía a las autoridades buscar registros telefónicos de periodistas para identificar a funcionarios que filtraran información confidencial.
Este cambio permitió a las agencias federales ampliar sus herramientas de investigación en casos relacionados con filtraciones, lo que, según expertos, incrementa la tensión entre las autoridades y los medios de comunicación. El allanamiento a la periodista del Washington Post se da en ese nuevo contexto normativo, lo que explica parte de la inquietud expresada por el sector periodístico.
