Video | Luis Ángel “El Flaco” canta a Yeison Jiménez entre lágrimas

Luis Ángel “El Flaco” vivió un momento emotivo y desgarrador el 14 de enero en el Movistar Arena de Bogotá, cuando interpretó la canción Mi último deseo frente al féretro de Yeison Jiménez, exponente de música popular colombiana, quien falleció el 10 de enero en un accidente aéreo. La interpretación, cargada de tristeza, rememoró el dolor que Luis Ángel sintió hace años al despedir a su propia hija de 21 años.

La emotiva despedida

El cantante mexicano no pudo contener las lágrimas mientras cantaba el tema que se ha convertido en un himno para decir adiós a seres queridos. En varios momentos, tuvo que cubrirse el rostro con las manos para secar sus lágrimas, recordando la pérdida de su hija y de otros amigos cercanos. Según los testigos, la emoción de Luis Ángel conmovió a todo el público presente, que compartió la tristeza del artista y la familia de Yeison.

El accidente que terminó con la vida de Yeison Jiménez también cobró otras cinco vidas del equipo que lo acompañaba. Esto convirtió la ceremonia en un homenaje colectivo donde la música se convirtió en vehículo de consuelo y memoria. La interpretación de Luis Ángel destacó no solo por su carga emocional, sino por el vínculo que ambos artistas habían compartido años atrás, incluyendo un concierto en 2025 en el Estadio El Campín, donde interpretaron el mismo tema frente a miles de fans.

La historia detrás de la canción

Mi último deseo se estrenó en 2013, cuando Luis Ángel aún formaba parte de la banda Los Recoditos. Desde entonces, la melodía se convirtió en un clásico para despedidas, especialmente en momentos de pérdida trágica. La canción no solo refleja dolor, sino también el deseo de honrar la memoria de quienes parten, y en el caso de Luis Ángel, cada interpretación ha servido como un ritual de sanación frente a pérdidas irreparables.

Impacto en redes y memoria de los artistas

El video del momento se viralizó rápidamente en redes sociales, mostrando al cantante mexicano frente al ataúd de Yeison, con el público del Movistar Arena guardando silencio, mientras la música llenaba el recinto. La escena recordó a millones de personas el poder de la música como expresión de duelo y homenaje.

Luis Ángel, a pesar de su éxito y trayectoria, demostró una vez más la vulnerabilidad y humanidad detrás del escenario. Cada nota y cada lágrima evidenciaron que la pérdida de un ser querido, ya sea familiar o amigo, trasciende fronteras y que la música puede ser un puente para compartir el dolor y el recuerdo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *