¡Infierno químico en Durango! Marina desmantela laboratorios del crimen organizado cargados de cianuro y veneno
Tropas de élite asaltan la sierra para destruir fábricas de muerte que generaban millones de pesos
El aroma a muerte y químicos corrosivos impregnaba el aire en las inmediaciones del poblado de La Galancita, Durango, donde la Armada de México asestó un brutal golpe al crimen organizado en Durango al localizar dos centros de producción de droga masiva. En una operación relámpago, los marinos penetraron la densa vegetación para encontrar auténticas fábricas de veneno que operaban bajo el cobijo de la impunidad serrana. Las autoridades no solo hallaron reactores humeantes, sino que descubrieron una cantidad industrial de precursores químicos capaces de aniquilar a poblaciones enteras si se liberaran sin control.
Una bomba de tiempo entre tambos y reactores
En el primer complejo delictivo, el escenario era dantesco. Los efectivos navales aseguraron mil litros de ácido clorhídrico y más de dos mil litros de cloro, sustancias que los delincuentes almacenaban en condiciones precarias. Sin embargo, el hallazgo más aterrador fue una caja con mil kilogramos de cianuro, un químico letal que los sicarios manipulan sin el menor respeto por la vida humana. Además del arsenal químico, la Marina deshabilitó cuatro reactores de acero y diversos molinos de aluminio que transformaban estas sustancias en mercancía maldita.
Posteriormente, las tropas avanzaron hacia el segundo laboratorio, donde la realidad superó cualquier ficción criminal. En ese lugar, los marinos localizaron aproximadamente 200 kilogramos de un producto terminado con todas las características del cristal, listo para inundar las calles y envenenar a la juventud. Asimismo, encontraron precursores de alta peligrosidad como el P2P y ácido fórmico, resguardados por cilindros de gas que convertían el sitio en una potencial bomba de tiempo en medio del bosque.
Millones de pesos convertidos en cenizas
Además del peligro ambiental y social, la Marina confirmó que este golpe al crimen organizado en Durangorepresenta una pérdida financiera catastrófica para los cárteles que operan en la zona. Según las estimaciones oficiales, el valor de lo incautado asciende a la estratosférica cifra de 21 millones 404 mil 917 pesos. Esta fortuna, que originalmente financiaría armas y violencia, quedó reducida a escombros tras la inhabilitación total de los equipos, asegurando que ninguna de estas máquinas vuelva a escupir droga hacia el mercado negro.
Finalmente, el personal naval procedió a la destrucción de los reactores y el vertido controlado de las sustancias para evitar su reutilización. Este operativo manda un mensaje contundente a las estructuras logísticas de la delincuencia: no hay rincón en la sierra de Durango lo suficientemente remoto para esconder sus laboratorios de la justicia. Con esta acción, la Armada de México evitó que miles de dosis llegaran a los hogares, cortando de tajo una de las venas financieras más importantes de los grupos que mantienen bajo fuego la tranquilidad de las familias mexicanas.
