Muerte de anestesiólogo destapa presunto uso ilegal de propofol y fentanilo en fiestas privadas
La muerte de un joven anestesiólogo en Argentina abrió una investigación sobre el presunto robo y uso indebido de anestésicos hospitalarios como propofol y fentanilo, en un caso que ha generado alarma dentro del sistema de salud.
Hallazgo del anestesiólogo y primeras hipótesis
Alejandro Zalazar, de 29 años, fue encontrado sin vida en su departamento en Buenos Aires el pasado 20 de febrero, luego de que familiares alertaran a las autoridades al no poder contactarlo.
En el lugar se encontraron elementos médicos, incluyendo una vía intravenosa conectada, lo que llevó a las primeras sospechas de que su fallecimiento estaría relacionado con el consumo de sustancias de uso hospitalario, específicamente anestésicos.
Las investigaciones iniciales apuntan a que no hubo signos de violencia ni intervención de terceros, aunque las pericias toxicológicas y análisis complementarios siguen en proceso.
Sospechas de robo de medicamentos en hospitales
El caso derivó en una línea de investigación más amplia sobre una posible red de sustracción de medicamentos en hospitales públicos y privados.
De acuerdo con los indicios, las sustancias encontradas no se comercializan fuera del ámbito médico, lo que refuerza la hipótesis de que habrían sido obtenidas de instituciones de salud.
Incluso, algunos reportes sugieren que podrían estar vinculadas a centros hospitalarios específicos, lo que ya generó investigaciones internas y medidas administrativas en dichas instituciones.
“Viajes controlados”: uso recreativo de anestésicos
El caso tomó mayor relevancia tras la difusión de un audio en el que se describen reuniones entre profesionales de la salud donde se consumían estas sustancias de forma recreativa.
En estas supuestas “fiestas”, los participantes utilizaban equipos médicos como bombas de infusión para administrarse propofol y fentanilo, alcanzando estados de sedación profunda que requerían asistencia respiratoria entre ellos.
Este tipo de prácticas, conocidas como “viajes controlados”, implican riesgos graves, ya que los anestésicos pueden provocar apnea, es decir, la interrupción de la respiración.
Riesgos del propofol y el fentanilo
Especialistas advierten que el propofol es un sedante de acción rápida que induce pérdida de conciencia en segundos, mientras que el fentanilo es un potente opioide que deprime el sistema respiratorio.
Ambos medicamentos son de uso estrictamente hospitalario y requieren supervisión médica especializada, ya que su uso indebido puede provocar la muerte.
Investigación en curso y posibles sanciones
La Fiscalía continúa con el análisis del caso, incluyendo el estudio del celular de la víctima, peritajes en el domicilio y la trazabilidad de los medicamentos encontrados.
Paralelamente, se investigan posibles responsabilidades dentro del sistema de salud por la presunta sustracción de estos fármacos, lo que podría derivar en sanciones administrativas y penales.
El caso ha encendido alertas sobre el control de sustancias médicas y el uso indebido de anestésicos, abriendo un debate sobre la supervisión en hospitales y los riesgos del consumo recreativo en entornos profesionales.
