¡Trampa mortal! “Amigas” graban asfixia de Leyla por celos
¡Trampa mortal! “Amigas” graban asfixia de Leyla por celos
Únete a nuestro canal de WhatsApp; recibe noticias y videos en tiempo real
¿Valen 5 mil pesos los últimos minutos de una vida?
La atrocidad alcanzó niveles inhumanos en el ejido El Desierto, Sonora, donde la confianza se convirtió en una sentencia de muerte. Leyla Monserrat, de apenas 15 años, fue conducida al matadero por sus propias “amigas” bajo la promesa de una sorpresa. Con una frialdad que estremece, las agresoras la sentaron, le vendaron los ojos y, mientras la víctima reía entusiasmada, le colocaron una soga al cuello para arrebatarle el aliento. El horror no terminó ahí: las criminales grabaron la agonía en un teléfono celular para difundir su “hazaña” en redes sociales.
Posteriormente, la investigación ministerial reveló un móvil tan absurdo como sangriento: un conflicto de celos por una relación sentimental. Inmediatamente, el video del crimen llegó de forma anónima a manos de la madre, Carmen Becerra, quien tuvo que presenciar la traición final contra su hija. A pesar de la evidencia visual contundente, la justicia mexicana respondió con una bofetada: una de las asesinas solo recibió 11 meses de libertad asistida y una multa de 5,657 pesos, una cifra que indigna a todo el país.
Más sobre el tema: ¡Justicia de burla! Pagan 5,000 pesos por feminicidio
¡Asesinas protegidas! Sentencias de risa en Sonora
¿Es el sistema de adolescentes un refugio para feminicidas?
El caso fue judicializado bajo un sistema que parece premiar la barbarie juvenil. Mientras la adolescente de 15 años pasará apenas dos años y diez meses en internamiento, la menor de 13 años prácticamente camina libre tras participar en una ejecución planeada. La familia de Leyla denuncia que el monto de la reparación económica es una burla que no alcanza ni para los gastos funerarios de una joven que ayer, 6 de abril, habría celebrado su dulce dieciséis.
Enseguida, el nombre de un sujeto llamado Martín apareció en la carpeta de investigación como posible cómplice, pero fue hallado muerto días después, dejando más dudas sobre la red de violencia que rodeó el caso. Por otro lado, la madre de la víctima sostiene con dolor el féretro sellado que le entregaron, pues el uso de cal y el paso del tiempo impidieron que pudiera ver el rostro de su hija por última vez. Actualmente, colectivos exigen una reforma urgente para que estos crímenes no queden en la impunidad bajo la excusa de la edad.
Finalmente, la comunidad de Sonoyta permanece bajo una sombra de miedo y coraje. Esta tragedia confirma que el feminicidio no tiene edad y que, en México, la vida de una niña puede ser arrebatada por un puñado de billetes y una ley obsoleta.
🚨No te pierdas nuestras actualizaciones, síguenos en nuestras redes X y Facebook
