Ciclovía del Mundial 2026 enfrenta resistencia en Tlalpan

Trabajadoras sexuales denuncian desplazamiento y riesgo por obras

La ciclovía de Tlalpan se convirtió en el centro de un conflicto urbano previo al Mundial 2026, ya que cientos de trabajadoras sexuales acusaron que el proyecto afecta su actividad diaria y reduce drásticamente sus ingresos. Ellas aseguran que las obras les cambiaron la dinámica de trabajo y las obligaron a moverse en espacios que consideran inseguros, además de denunciar que el gobierno capitalino no las consultó antes de iniciar la construcción.

El Gobierno de la Ciudad de México impulsa el corredor de movilidad “La Gran Tenochtitlán”, una ruta de 34 kilómetros que conectará el Estadio Banorte con el Centro Histórico. El plan incluye una ciclovía renovada y un corredor elevado sobre Línea 2 del Metro. Mientras las autoridades lo presentan como un avance para la ciudad sede del Mundial, las trabajadoras sexuales sostienen que el proyecto les genera riesgo, pérdida de clientes y una reducción de hasta 80% en sus ingresos.

Ingresos desplomados y temor por la seguridad

Sandra Montiel, mujer trans que trabaja en Tlalpan desde hace tres décadas, asegura que nunca había enfrentado una afectación tan severa. Explica que la obra bloquea los puntos donde se detenían los autos, por lo que ahora debe esquivar bicicletas y motocicletas para acercarse a los clientes. Señala que el cruce constante por la ciclovía provoca incidentes y las deja vulnerables.

Otras trabajadoras, como Zuleyma Martínez, afirman que las obras les cambiaron sus horarios y su operación diaria. Varias de ellas también aseguran que ahora trabajan expuestas entre maquinaria, materiales y tráfico pesado. Aunque las autoridades instalaron 58 “puntos de inclusión” para que sigan laborando, ellas consideran que esos espacios resultan insuficientes y peligrosos.

Denuncias por falta de consulta y protestas constantes

Distintos colectivos organizaron cinco protestas desde agosto. Brigada Callejera, una de las asociaciones que las respalda, recuerda que una sentencia de 2013 reconoció el trabajo sexual como actividad no asalariada, por lo que el gobierno capitalino debía consultarlas antes de cualquier modificación urbana que afectara su espacio de trabajo. Aseguran que la omisión vulnera sus derechos.

Mientras tanto, la Secretaría de Gobierno indica que ya sostuvo siete mesas de diálogo y reafirma que el proyecto avanza con 60% de progreso. Sin embargo, las inconformidades continúan, pues las trabajadoras no ven cambios reales y exigen la reubicación segura de puntos de trabajo o la suspensión temporal de la obra en esa zona.

Vecinos también reclaman riesgos y caos vial

A la inconformidad de las trabajadoras se suman vecinos que denuncian accidentes frecuentes, invasión de motocicletas en la ciclovía y paradas de autobuses bloqueadas por jardineras. Afirman que el diseño no tomó en cuenta la operación diaria del transporte público ni el tránsito peatonal, por lo que también pidieron ajustes.

Un llamado final: trabajar sin ser desplazadas

Montiel y otras mujeres reiteran que su oficio sostiene hogares completos y permite que muchas madres de familia paguen renta, alimentos y tratamientos médicos. Ellas piden que el gobierno no las excluya y que priorice soluciones que protejan su seguridad sin eliminar su posibilidad de trabajar.

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