Ejidal ejecutado sacude fiesta en Tila
¿Quién era el funcionario asesinado en Chiapas?
La violencia volvió a golpear a Tila, en el norte de Chiapas, con el asesinato de Julio César Pérez Pérez, secretario del comisariado ejidal del municipio. El ataque ocurrió la noche del lunes, alrededor de las 7:00, en la localidad de Nicolás Bravo, ubicada a escasos minutos del poblado principal. De acuerdo con testimonios de habitantes, hombres armados dispararon ocho veces contra el dirigente ejidal, quien murió en el lugar. El crimen ocurrió en una zona que durante años funcionó como cabecera municipal y que hoy intenta recuperar la calma tras episodios recientes de conflicto social. La noticia corrió rápido entre los pobladores y encendió las alertas en una región marcada por tensiones comunitarias.
¿Qué conflicto detonó el homicidio?
Según versiones locales, el asesinato estaría ligado a disputas internas entre habitantes del ejido. Pérez Pérez actuaba como enlace con el ayuntamiento para gestionar el arreglo de una carretera, un proyecto que generó desacuerdos entre grupos del lugar. Primero surgieron reclamos verbales. Después, la confrontación escaló hasta la violencia armada. Vecinos señalaron que uno de los presuntos agresores sería José del Carmen Jiménez, quien cuenta con una orden de aprehensión y permanece prófugo. Además, recordaron que integrantes del mismo grupo ya habían cometido otro crimen: el 10 de septiembre pasado, asesinaron a José Pérez Martínez, entonces presidente del comisariado autónomo. Estos antecedentes refuerzan la percepción de una rivalidad persistente que no ha logrado resolverse por vías pacíficas.
¿Por qué el crimen impactó en plena celebración religiosa?
El homicidio ocurrió en un momento especialmente sensible para la región. Mientras los disparos apagaban la vida del dirigente ejidal, miles de fieles llegaban a Tila para venerar al Señor de Tila, una de las celebraciones religiosas más importantes del sureste del país. Desde el 6 de enero, peregrinos de distintos estados comenzaron a arribar al santuario, cuya fiesta principal se celebra este 15 de enero. Por ello, el asesinato generó inquietud entre habitantes y visitantes. Sin embargo, pobladores afirmaron que la situación se mantiene bajo control, gracias a los patrullajes permanentes de fuerzas de seguridad federales, estatales y municipales.
Aun así, los habitantes reconocen que recuperar la paz en Tila no ha sido sencillo. En junio de 2024, dos grupos antagónicos protagonizaron enfrentamientos que dejaron tres muertos, cuatro heridos, decenas de casas y vehículos quemados, además de miles de desplazados. A más de un año, la comunidad afirma que la pacificación alcanza entre un 80 y 90 por ciento, impulsada por la intervención gubernamental. También destacan avances en obra pública, como la remodelación del parque y la pavimentación de calles.
No obstante, persisten tensiones políticas y desconfianza hacia el ayuntamiento. En ese escenario frágil, el asesinato de Julio César Pérez Pérez reabre heridas y recuerda que la estabilidad en Tila aún camina sobre terreno delicado.
