Conducen con miedo y sin protección: acoso, violencia y exclusión golpean a conductoras en México
La violencia contra conductoras de plataformas en México expuso una realidad alarmante para miles de mujeres que trabajan en aplicaciones de transporte y reparto, de acuerdo con un diagnóstico presentado por colectivos y organizaciones internacionales. El informe reveló que siete de cada diez conductoras han sufrido acoso o agresiones por parte de usuarios, mientras enfrentan barreras económicas que limitan su acceso a derechos laborales y seguridad social.
El estudio, titulado Conectadas al cambio y elaborado por la red Unidas con apoyo de organizaciones como Oxfam, advirtió que el riesgo para las mujeres comienza incluso antes de iniciar un viaje. Desde insinuaciones y mensajes sexuales hasta intentos de contacto físico y trayectos forzados a zonas inseguras, las agresiones forman parte de la experiencia cotidiana de muchas conductoras en el país.
Acoso sexual, castigos del algoritmo y un sistema que las invisibiliza
Especialistas señalaron que la violencia más frecuente es de carácter sexual. Las agresiones no solo ocurren durante los trayectos, sino también a través de chats dentro de las plataformas. Además, las mujeres reportan cancelaciones de viajes motivadas por su género, lo que reduce sus ingresos y limita su permanencia en el sector.
Representantes de colectivos de conductoras explicaron que denunciar estas agresiones o rechazar viajes considerados peligrosos puede traer consecuencias económicas. El algoritmo de las plataformas suele penalizar a quienes cancelan trayectos, reduciendo la cantidad de viajes asignados y afectando directamente sus ganancias. En este contexto, el principal supervisor laboral no es una persona, sino un sistema automatizado que toma decisiones sin revisión humana efectiva.
La exclusión no se limita a la violencia. El informe destacó que el sector de plataformas digitales sigue altamente masculinizado: solo una de cada diez personas que trabajan en estas aplicaciones es mujer. Esta desproporción provoca que muchas conductoras queden invisibilizadas y sin redes de apoyo suficientes.
En el plano económico, las cifras reflejan una brecha profunda. Solo un pequeño porcentaje de quienes trabajan en plataformas logra alcanzar el ingreso mensual necesario para acceder a la seguridad social, establecido en poco más de 18 mil pesos tras la reforma laboral que busca regular este sector. Para lograrlo, las trabajadoras deben generar ingresos muy superiores al promedio, una meta difícil en un modelo sensible a los precios y a las temporadas de consumo.
Aunque no existen datos desagregados por género, las expertas advirtieron que este esquema impacta con mayor fuerza a las mujeres. La sobrecarga de trabajos de cuidado, las jornadas fragmentadas y los ingresos más bajos colocan a las conductoras en una situación de desventaja estructural frente a sus pares hombres.
Otro punto crítico es la pérdida automática de derechos. Conductoras y repartidoras denunciaron que si no alcanzan una cuota mínima mensual o dejan de trabajar por 30 días, las plataformas las dan de baja. Esta situación afecta especialmente a mujeres embarazadas, en posparto o con enfermedades crónicas, quienes pierden antigüedad y acceso a servicios médicos.
El diagnóstico concluyó que, sin cambios estructurales, las plataformas seguirán reproduciendo un modelo que combina precariedad, exclusión y violencia. Mientras tanto, miles de mujeres continúan conduciendo con miedo, sin protección efectiva y con la incertidumbre de perderlo todo por un algoritmo.
