Firmeza rectoral y la preocupante actuación de la seguridad universitaria en la UAEMéx
Rectora interviene para contener tensión estudiantil
En momentos de tensión institucional, el liderazgo se demuestra escuchando y encauzando conflictos sin renunciar al orden. Recientemente, en el Plantel No. 1 de la Escuela Preparatoria de la Universidad Autónoma del Estado de México, se evidenció un contraste entre la conducción institucional y actuaciones que generan incertidumbre.
La rectora acudió al plantel en un momento crítico, cuando estudiantes buscaban sumarse a un paro universitario y podrían haber tomado instalaciones. Su intervención envió una señal clara de responsabilidad: privilegiar el diálogo directo, asumir el conflicto y buscar soluciones dentro del marco institucional. Este tipo de liderazgo no solo reduce tensiones, sino que reafirma la vocación de la universidad como espacio de razón, no de imposición.
Actuación de seguridad universitaria genera cuestionamientos
El esfuerzo rectoral se vio empañado por la conducta del titular de la Dirección de Seguridad y Protección Universitaria. Según testimonios de estudiantes y personal, su actuación careció de prudencia y resultó contradictoria con su función.
Afirmar frente a los estudiantes que las instalaciones “son de ellos” y que pueden ocuparlas si lo desean no constituye un gesto de cercanía, sino un mensaje problemático. Esta declaración desdibuja los límites normativos y transmite permisividad, debilitando la autoridad institucional desde dentro.
Resulta grave que este mensaje provenga de quien debe prevenir riesgos, resguardar bienes universitarios y garantizar condiciones de normalidad académica. La función de seguridad universitaria no consiste en validar actos de presión, sino en proteger a la comunidad y mantener la continuidad de la actividad académica.
Implicaciones jurídicas y de gobernanza
Desde un enfoque jurídico, la conducta del Director de Seguridad y Protección Universitaria podría considerarse una falta al deber de cuidado y resguardo que implica su cargo. La coherencia entre funciones y actuaciones no es opcional: constituye una obligación para cualquier estructura institucional seria.
Mientras la rectoría apuesta por el diálogo como vía de resolución, los mensajes contradictorios desde áreas estratégicas debilitan esa ruta y aumentan el riesgo de conflictos. La autoridad universitaria no puede hablar con dos voces: una que convoca al orden y otra que lo relativiza.
UAEMéx ante una disyuntiva institucional
La Universidad Autónoma del Estado de México enfrenta la decisión de consolidar un modelo de gobernanza basado en liderazgo responsable o tolerar prácticas internas que erosionan su legitimidad. La actuación de la rectora sirve como referente de conducción institucional, mientras que la actuación de seguridad plantea interrogantes que no pueden ignorarse.
El equilibrio entre el derecho a la protesta y la continuidad académica requiere claridad, responsabilidad y coherencia. Quienes ocupan posiciones de autoridad deben actuar a la altura de su encargo en todo momento, evitando ambigüedades que comprometan la estabilidad y la confianza de la comunidad universitaria.
