Tragedia en el río Hudson

¡Caída mortal en el Hudson! Familia española masacrada por negligencia

¡Caída mortal en el Hudson! Familia española masacrada por negligencia

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¿Ahorró el dueño en mantenimiento a costa de cinco vidas?

A poco más de un año de la tragedia que conmocionó a Nueva York, una demanda explosiva en la Corte Suprema de Manhattan revela que el accidente de helicóptero en el río Hudson no fue una fatalidad, sino una muerte anunciada. La familia del ejecutivo de Siemens, Agustín Escobar, su esposa Mercè Camprubí y sus tres pequeños de 4, 8 y 10 años, fue víctima de un desprecio absoluto por la seguridad. El helicóptero se desintegró en pleno vuelo apenas 16 minutos después del despegue, condenando a los pasajeros a un terror indescriptible antes de impactar contra las aguas gélidas.

Posteriormente, las investigaciones de los familiares señalan directamente a Michael Roth, director de New York Helicopter Charter Inc., por ignorar una advertencia crítica de la FAA desde 2022. Inmediatamente, se reveló que la aeronave Bell 206L-4 presentaba fallos en las palas del rotor, una condición conocida como delaminación que Roth omitió inspeccionar. Mientras la familia buscaba un paseo turístico soñado, abordaron una trampa mortal de hierros retorcidos que terminó por separarse en el aire frente a los rascacielos de Manhattan.

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¡Descaro total! El dueño culpa a las piezas mientras la familia exige justicia

¿Es responsable el operador o las autoridades de aviación de EE. UU.?

En una respuesta que ha encendido la furia de los deudos, Michael Roth declaró cínicamente al New York Post que su empresa “no hizo nada incorrecto” y lanzó la bolita a los fabricantes de las palas y a la propia FAA por aprobarlas. Inmediatamente, se supo que Roth incluso despidió a su director de operaciones por intentar detener los vuelos tras el siniestro. Por otro lado, la demanda acusa una ausencia total de personal calificado y una corrupción operativa donde se priorizaron las ganancias sobre la vida de los seis fallecidos, incluyendo al piloto.

Enseguida, la FAA y la NTSB quedaron bajo la lupa por fallos de supervisión que permitieron que esta unidad siguiera volando sin las revisiones obligatorias. Los buzos que peinaron el Hudson recuperaron los restos de una familia que solo tenía horas de haber llegado a la Gran Manzana. Actualmente, la batalla legal busca sentar un precedente contra el desprecio voluntario de las operadoras turísticas que operan en la zona de Hoboken y Manhattan sin garantías mínimas de seguridad.

Finalmente, aunque los organismos oficiales no han emitido el peritaje final, la evidencia de la negligencia es abrumadora. Esta tragedia confirma que, en el aire de Nueva York, la falta de mantenimiento puede convertir un viaje de placer en una masacre familiar en cuestión de segundos.

 


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